Con-jugarnos.
Ya no quedan aviones que te acerquen aquí
los escondiste todos debajo de la alfombra
porque te asustaba comprarte un billete de ida
y no querer volverte.
Y mi cuaderno esta harto de recibir palabras
que repitan una y otra vez
que te echo tanto de menos
que me duele.
SI hubiese dependido sólo de mi,
todavía no hubiésemos salido de esa maldita cama
aquella noche en aquella habitación infranqueable
en la que dejaste tus miedos aparcados en la puerta
cuando colgaste del pomo el cartel de “No molestar”.
Y quizá fue mi culpa
por obligarme inconscientemente a quererte
o quizá fue la tuya
por intentar quererme aunque te doliera.
La esencia de la historia es
que queremos querernos
pero parece que jugamos
con tiempos verbales distintos
porque mientras tú todavía piensas en pretérito imperfecto
yo estoy conjugando varios tiempos de futuro,
a la vez que ambos hemos silenciado el presente.

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